Symfony, React, automatización y mucho ensayo-error

Cuando la vida no te da opciones, las programas

Soy Juma Fernández: humorista, programador y bastante insistente cuando algo no compila. Esta página resume el camino de currar, estudiar, romper cosas y aprender a construirlas mejor.

Juma Fernández trabajando en desarrollo web

De currar pronto a programar en serio

Con 16 años, todos mis amigos tenían moto. Yo no. Venía de una familia humilde, donde comprarme unas simples zapatillas Nike ya era un logro.

Mi padre, como otro ciudadano medio, era autónomo y llevaba una pequeña empresa de rotulación. Y cuando digo pequeña, me refiero a que eran él y tres más. No os vayáis a imaginar a Amancio Ortega porque, repito, éramos una familia humilde.

En ese momento, mi sueño no era ser el mejor alumno ni mucho menos, era tener una moto. Mi padre me miró, suspiró y me soltó: “Ya que estudiando no vas a llegar al Nobel, ven a trabajar y te la compras.”

Y allí estaba yo, un chaval de 16 años con la promesa de una moto y un sueldo en efectivo. En mi cabeza no había mejor plan. Pero, claro, el problema no era si conseguí la moto o no (que sí, por cierto). El problema fue que no terminé la secundaria.

A los 20 años, me encontré con cuatro años cotizados, horarios de trabajo imposibles y, de regalo, un despido cortesía de la crisis de 2012. La madurez, para algunos, llega con la experiencia. Para mí, llegó a base de tortas.

Decidí cambiar mi vida. Me puse a estudiar, oposité a Policía Nacional durante cinco años… y fallé. Me saqué la ESO y todos los carnets necesarios, pero las cosas NO SIEMPRE salen como uno espera.

Mientras tanto, trabajé donde pude: hostelería, mozo de almacén, repartidor, incluso “agente de publicidad”

(que suena bien, pero era disfrazarme de Papá Noel para una marca, NO mola).

Y en medio de todo esto, algo hizo clic. En lugar de hundirme, me centré en dos pasiones: la comedia y la programación.

La comedia fue un escape, una forma de conectar con la gente y reírme hasta de mis desgracias. La programación, en cambio, fue mi plan a largo plazo.

Estudié un grado medio, luego un grado superior, y aprendí tecnologías como PHP, Symfony, JavaEE, React y Docker. Y todo esto mientras trabajaba como autónomo, superaba el COVID-19 y, de paso, me independizaba.

Porque, claro, cuando te independizas, los problemas nunca vienen solos. (Pero eso lo dejamos para otro día).

Hoy, PUEDO DECIR CON ORGULLO que cada caída me ha llevado hasta AQUÍ. Combino el humor de la comedia con la lógica de la programación, dos mundos que parecen opuestos pero que, en mi vida, encajan perfectamente.

Proyectos destacados

Trabajo orientado a producto real: webs editables, automatizaciones, paneles internos y procesos que no dependan de hacerlo todo a mano.